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La lámpara es discreta pero impone su presencia geométrica en cualquier estancia y además adquiere una capacidad expresiva inaudita centrada en la curva que describe el gran brazo de acero. La lámpara Arco es una pieza que nunca pasa de moda, que reúne lo mejor del diseño racionalista del gran creador italiano.
La intención original de su peculiar forma era iluminar una mesa manteniéndose al menos a 2 m. de distancia para no molestar a los comensales, proyectando la luz desde arriba y a la vez ser móvil sin estar condicionada a un punto fijo como las lámparas de techo.
El arco es regulable pudiendo llegar hasta los 2,20 m. y la altura de la pantalla es de 2,32 m., al tener una base de mármol es bastante pesada (65,9 kg.), por lo que tiene dos orificios para introducir una barra y así moverla entre dos personas.
La tulipa de la lámpara, conserva la línea curva que define la totalidad del diseño, una tulipa semi-esférica realizada el aluminio.
La lámpara Arco ha sido reproducida por diferentes firmas que han cambiado la base, las dimensiones y el color haciendo de este diseño una pieza que se pueda incorporar en cualquier casa actual, ya que se trata de un diseño que no pasa de moda.
En el diseño original el pie de acero en forma de arco esta sostenido por una base de mármol de Carrara que hace de contrapeso.
Se han realizado algunas colecciones con una base de un mármol diferente, de color negro, pero estas han sido siempre en ediciones limitadas.
La lámpara Arco aporta al espacio en el que va colocada una importante luz directa, pero sobre todo, cumple una misión decorativa. Rellena el espacio en el que se sitúa y pone un toque de elegancia y distinción.
Puede actuar como una lámpara de techo pero con la ventaja de que no debe estar colocada en un punto fijo. Hoy en día la podemos encontrar tanto en comedores, como en cualquier otro ambiente.
Actualmente está producida por la firma italiana Flos y su precio ronda los 1.500 euros.
Nelson fue un artista que abarcó muchos ámbitos: fue diseñador de productos y diseñador gráfico, arquitecto y organizador de exposiciones, y también prestigioso gestor y promotor del diseño. Como crítico y teórico del diseño creó una obra bibliográfica extraordinariamente amplia que influyó notablemente en el discurso internacional del diseño y la arquitectura durante varias décadas.
En su despacho se han creado clásicos del diseño moderno de muebles e interiores: la silla Coconut (1956), el sofá Marshmallow (1956), el reloj Ball Clock (1947), las lámparas Bubble Lamps (desde 1952) y la Action Office (1964). En sus numerosos ensayos sobre el diseño reflejó, como ningún otro diseñador, las condiciones de trabajo, las tareas y objetivos de su oficio, que seguía formándose durante la mitad del siglo XX. La idea que tiene Nelson del diseño como sistema, su enfoque de salirse fuera del simple modelado y pensar siempre en una relación más amplia, así como su contribución a la transmisión del diseño, hacen que su obra parezca hoy en día nuevamente de gran actualidad e interesante.
En los años 50, George Nelson y su estudio de Nueva York desarrollaron una serie de sillas y sillones individuales muy expresivos, algunos de los cuales se convirtieron rápidamente en clásicos.
Antes de su conocida Coconut Chair o del Marshmallow Sofá había diseñado ya en 1952 una silla de madera contrachapada designada al principio simplemente como “Laminated Chair”. Fue la forma atrevida a la vez que elegante del respaldo y los reposabrazos la que pronto proporcionó a la silla su apelativo de Pretzel Chair, haciendo referencia al pan de origen alemán de dicho nombre.
A causa de técnicas de producción insuficientes, al cabo de pocos años la Pretzel Chair fue retirada del catálogo, por lo que actualmente constituye un objeto de coleccionista.
Con motivo del centenario del nacimiento de George Nelson, Vitra vuelve a presentar La Pretzel Chair, uno de sus diseños más conocidos, en una edición especial Anniversary Edition limitada a 1.000 unidades.
Para el amante del diseño merecerá la pena visitar el Museo Vitra y contemplar las creaciones de Nelson, un personaje polifacético donde los haya que definiría el buen diseño como “una manifestación de la habilidad de la mente humana al ir más allá de sus propios límites, para descubrir todavía más”.
Sus alfombras se fabrican en India mediante la técnica Tufting, de forma artesanal, con materiales naturales y sin el uso de mano de obra infantil.
Gandía Blasco ofrece un sinfín de modelos de diferentes texturas, estampados y tamaños.
Cada modelo se mimetiza perfectamente con el entorno que las rodea, ese ambiente peculiar en el que sus creadores las imaginaron.
La lista de diseñadores es larga y de prestigio (Patricia Urquiola, Francesc Rifé, Pablo Gironés y Marc Krusin son algunos de ellos)
José Gandía es otro de sus diseñadores y en este caso hemos elegido alguna de sus obras por ser, a nuestro entender, de las más originales y divertidas.
José Gandía recrea en cada una de sus alfombras entornos específicos. Por ejemplo se atreve con el diseño de un jardín de margaritas (6 margaritas blancas) sobre un fondo ocre, o con la alfombra 60’s, donde revoca aquella maravillosa época.
Nuestra favorita es una alfombra de 4 metros por 90 cm. Negra de lana virgen y con el reverso de algodón. La ilustración reproduce la medición de una regla, de ahí su nombre, Metro. Esta y otras tantas son alfombras que se convertirán en las delicias de los niños de la casa, ¡y de más de un adulto!